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La libertad artística, técnica y
de producción a la que se puede llegar en nuestros tiempos, en términos del séptimo
arte, es devastadoramente enorme. Eso ha tenido como consecuencia, entre otras,
que geniales realizadores lleguen a exponerse de maneras insospechadas y
oportunas, impresionantes, no sólo por lo intenso de la manifestación sino
también por lo simplemente coherente.
Así como Michael Bay es
un niño de 6 años haciendo realidad sus juegos de fantasía, como Lars Von Trier
eligió hacer pública universalmente su misoginia; así, Quentin Tarantino, si
no había podido dejarlo claro antes, elaboró su honesta crítica al racismo
estadounidense y aprovechó una vez más para decirnos que es un black man wannabe (sorry Quint, just seems
like it).
Mi primer pensamiento al
finalizar Django Unchained
fue: bastardo Pulp Fiction, sigues siendo insuperable, y es que nunca un flim
fue tan correctamente sonorizado /
musicalizado. Sin embargo, Django Desencadenado le pisa los talones y la pone a
Pulp pone a mirar de reojo por algunos segundos. El título es un juego de palabras
pues Django (the D is silent) no sólo
ha sido liberado de su esclavitud sino también en él se ha desencadenado un ser
devastador. Llegando a parecer lo que hubiese sido una perfecta action figure para los niños negros a lo
largo de la historia estadounidense el personaje principal encuentra en Jamie
Fox el perfecto performance del hombre negro que sale del estado de vejación y
humillación al de la redención de si mismo y conocimiento de un mundo tan
violento como fascinante (al menos el de este continente). Un (Spaguetti)
Western que no tiene nada que envidiarle a los grandes clásicos del género (El
Bueno, El Malo y El Feo; Por Un Puñado de Dólares, La Marca de la Horca…) pero
que suma el gran avance de los años en técnicas de filmación y edición y dentro
de las cuales Tarantino es un notable experto. Con un ritmo ideal entre las
escenas intensas, sus preámbulos y los planteos de los personajes en el más
perfecto estilo tarantinesco (con poco grindhouse), se describen
las ideas sin ambigüedad, muy poco queda en la imaginación y eso a algunos
sensibles les puede afectar. Recomiendo ver el tráiler pues no le quita el
sabor a lo que será la obra en si, además también para los sensibles, quizá les
sea útil para decidir si verla o no. Un detalle: a lo largo de la película hay apariciones
especiales bastante simpáticas para cinéfilos.
Sin duda la obra es un 9/10
repleta de violencia, gags y actuaciones magistrales (una vez más Christoph
Waltz se luce maravillosamente) que si se entiende bien, dejan clara una
realidad que existió y de la que muchos grandes del cine poco han hablado (200
años de esclavizar a una raza también fue un holocausto).
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